viernes 21 de mayo de 2010

LA RESPONSABILIDAD DE LA PRENSA EN EL GENOCIDIO DE RUANDA

Hace unos días fue sentenciado a cadena perpetua Bernard Hategekimana, ex editor del periódico Kamarampaka, en Ruanda, culpable de incitación, mediante su periódico y la radio del gobierno, al genocidio de 1994, que dejó entre ochocientos mil y un millón de cadáveres.
De nuevo los medios fueron usados como armas de destrucción masiva. Ya vimos lo que fue capaz de hacer la propaganda nazi con uno de los pueblos más ilustrados de la historia, por citar solo el caso más destacado. En Ruanda los medios también fueron usados para sembrar el odio, para convertir en monstros feroces a personas que antes eran comunes y corrientes, las deshumanizó.
Paradójicamente, no estuvo la prensa extranjera presente para dejar testimonio gráfico de la matanza; las editoriales por esos días se ocupaban de otros temas. Cuando el mundo vino a abrir los ojos ya era demasiado tarde, ya vagaban por las calles del pequeño país unos 200 000 niños huérfanos, ya habían demasiadas familias desintegradas, ya demasiados muertos.
Creo que como mismo se debe controlar a las entidades financieras o las petroleras que taladran los fondos marinos para que no lleguen a causar más daños irreversibles, se debe controlar de cierta manera a los medios de comunicación. No quiero que jamás se censure la información, pero no permitirles a los comunicadores que la manipulen para llegar a algún fin. Se les debe exigir la responsabilidad de que en muchos casos carecen.


ALGUNOS VIDEOSSOBRE EL GENOCIDIO:








EN EL PRÓXIMO POST PONDRÉ COMPLETA LA PELÍCULA HOTEL RUANDA.

viernes 7 de mayo de 2010

EL CUIDADO DE LA SALUD

No apoyo, por fláccido y confuso el plan de salud del presidente Obama, sin embargo pienso que el acceso a los cuidados médicos, como a la educación, más que lo que ha sido hasta este día, un lujo, tiene que convertirse en un derecho. No es comunismo ni ninguna otra de sus enfermedades infantiles, que se han ido apropiando, por conveniencia impúdica, del estandarte de las causas justas, lo que me hace pensar así; es lógica elemental humana. Un hombre no puede ser considerado libre si para mejorar o proteger su vida, ha de vivir atado a las cadenas de quienes tienen el poder económico; los banqueros, a través de un sistema de seguros médicos que cada día enriquece mucho más a unos pocos, mientras pone gravemente en riesgo el derecho a la vida de millones.
Creo que hay que ir mucho más allá y agregarle a la declaración universal de los derechos del hombre, el de la atención de su salud, pues no tiene gran sentido el que hablemos de derecho a la vida, cuando la calidad y aún la propia conservación de ésta están condicionadas a la solvencia de los individuos, la cual a su vez no necesariamente es proporcional con sus aportes a la sociedad, si se tiene en cuenta que en el mundo moderno, con la capacitación y el desarrollo que han logrado las fuerzas productivas, cualquier integrante de ellas, en el auge de su desempeño laboral produce hasta cien veces más de lo que se le da como salario y no es justo que tan importante plusvalía se acumule toda, o ni siquiera en su mayor por ciento, solamente en manos de quienes por una u otra razón se han ido alzando con los medios de producción, sin que una parte de ella se dedique, al menos a cuidar de quien la funda.
No creo que para esto sea imprescindible hacer una revolución en el sentido recto que tiene hoy tal palabra, ni que haya que atacar o intentar destruir al capital en base a criterios igualitaristas, cuyo fiasco principal le viene de no tomar en cuenta al ser humano con sus limitaciones, intereses y posibilidades personales a la hora de otorgarle un sitio en el espacio de la sociedad. El capital es socialmente útil y sin él, como lo ha demostrado ya un tropel de poco felices tentativas experimentales, poco o nada es posible en el camino de la equidad social. Pero como los hombres, a pesar de nuestro egoísmo natural estamos obligados a la sociedad, porque sin ella, no serían capaces de subsistir per se, ni el multimillonario ni el mendigo, creo que compartir ganancias entre todos sus miembros no significa necesariamente arrebatarle todo a los que tienen, y que intentar hacerla un ápice más justa no la va a conducir irremediablemente al comunismo.
Mirándolo desde dicha perspectiva, ¿quiénes estarían obligados a hacerse cargo de la salud de los trabajadores?, pues aquellos que se apropian de su plusvalía, que son a la vez a quienes tiene que importarle más que se mantengan saludables y activos; el empleador y el estado. El primero aportando los fondos necesarios sin poner en riesgo su solvencia ni los medios y el afán de aumentarla y el segundo vigilando que ocurra; creando los parámetros legales, redistribuyendo, compensando, ayudando. Y también, ¿por qué no?, regulando; poniéndole su coto a la codicia que hace al hombre peor, porque teniendo en cuenta que la vida humana es primero que todo un bien común, no se puede admitir el que brindar servicios de salud se vea tan sólo como una forma de especulación y que la carrera de sus precios se siga disparando sin control para el enriquecimiento de unos pocos, que ni siquiera son los que más hacen.
Esto último es lo que más o menos, pero con excesiva timidez, propone el plan de Obama, el cual deja más dudas que respuestas en cuanto a la cuestión fundamental: ¿En qué le va a ayudar al que hoy no tiene, el que le pretendan obligar a comprarle un seguro de salud a una entidad privada si; o igual no va poder pagar las altas primas, ni los elevadísimos copagos, o al final va a estar como tal vez no quiso, esclavo de los que tienen el poder del dinero?
Pero ¿y si nos fuéramos más lejos? ¿Sería insano crear en una sociedad capitalista moderna como la norteamericana, que es la más pujante de la tierra, un sistema universal de salud que dirija y administre el estado, adscrito a su sistema de seguro social? Seguramente no, de hecho muchos otros países, también capitalistas y también importantes, lo han creado y a pesar de todos los defectos que se le pudieran achacar, funciona. Y no se han derrumbado sus sistemas sociales y no se han convertido al comunismo. Son dos cosas distintas. Bajo los regímenes marxistas el sistema de salud del estado es una obligación, no un derecho, porque al ciudadano no se le dan opciones; o lo toma o lo deja. En una sociedad como la nuestra en cambio, pueden coexistir, actuando en paralelo un sistema estatal y otro privado sin que el antagonismo acabe con ninguno. De hecho en muchas ciudades norteamericanas hay hospitales públicos gigantes a escasos metros de otros que funcionan con capital privado, y no faltan pacientes en los dos.
Un programa universal así pudiera hacerse, tal vez sin que se suban astronómicamente los impuestos; recortando aquí y ahorrando allá, pidiéndole al que tiene, lo necesario y justo, no dándole al que no tiene lo que no necesita; estimulando a los que lo hacen bien, penalizado a los que lo hacen mal. Pero esa posibilidad la veo hoy en Estados Unidos muy lejana, más que por sus costes elevados, por el egoísmo de los poderosos y la resistencia de los insensatos que o ven fantasmas donde no los hay o se agarran con demasiada fuerza a su pedacito de fortuna, sin tomar en cuenta el bien común.

REINALDO HERNANDEZ SOTO

domingo 25 de abril de 2010

EN DEFENSA DE LA CIA

EN DEFENSA DE LA CIA

Nunca he creído, por más que lo repitan, en aquello de que las mentiras repetidas mil veces terminan por convertirse en realidades, porque a esa sofisticación intelectual del ideólogo nazi Joseph Goebbels, exitoso experto en la manipulación de multitudes, se le impone el simple razonamiento popular de que primero se puede agarrar a un mentiroso que a un cojo, y hay cosas en las que como podría haber dicho Sancho Panza en cualquiera de sus célebres diálogos, a la sabiduría popular me atengo.
En el pasado, el castrocomunismo y sus secuaces, y en el presente el neocomunismo de bolsillo y los suyos, que se hacen llamar abanderados del “socialismo del siglo XXI”, se han estado entregando a la tarea de intentar desprestigiar a la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, acusándola de todos los males posibles, desde haber sido quienes provocaron la epidemia de fiebre porcina que asoló la población de cerdos en la isla de Cuba hace unos cuantos años, hasta la creación in vitro del VIH, pasando por la elaboración, financiación y ejecución de todo tipo de acciones terroristas alrededor del mundo.
Al extremo de que hasta el día de hoy cuando estos individuos quieren ofender, ridiculizar, desprestigiar o incluso amedrentar a una persona, lo acusan de ser un agente de la CIA o un “asalariado del imperio”, cosas que aparentemente para ellos han de ser tan malas como pertenecer a una organización mafiosa o a una red mundial de pedofilia. Recuerdo entre mis anécdotas curiosas, que la primera pregunta-acusación seria que mi padre, (un comunista convencido desde su juventud, que el día en que falleció hace varios años tal vez no lo era tanto por la vergüenza que le provocaban los desmanes de sus camaradas), me hizo, cuando se enteró de que mi situación sentimental al respecto de la revolución cubana había cambiado, fue que si me había metido agente de la CIA o estaba recibiendo dinero del imperialismo, y cuando le dije que por supuesto no, respiró aliviado como si le hubiesen quitado de sobre el corazón una gran carga.
Y esto, cuando en realidad muchos sabemos que el gobierno de los Estados Unidos y sus instituciones están no solamente entre los más sólidos y serios de la tierra, sino entre aquellos que muchísimo más han trabajado y aún se afanan, en beneficio de sus ciudadanos, que es igual a decir en beneficio de la humanidad, porque si hay una nación de la cual nos hayamos servido más los hombres en los últimos doscientos años de la historia, tanto por el progreso científico que ha irradiado en torno como por ese poderío económico y militar, que ha sabido utilizar la mayor parte de las veces con tino, en auxilio de las causas justas, es esta. No en balde es un país al que la gente de medio mundo emigra en busca de progreso y libertad, muy al contrario de aquellos de los cuales sus habitantes suelen escapar como si se tratase de un infierno. Y no en balde es aquel a quien primero miramos cuando se trata de remediar desastres naturales o enfrentar los actos de terror causados por el hombre en cualquier sitio.
Pero ¿qué es en realidad la CIA, mas allá de todos sus errores, políticas fallidas, descalabros y muchísimos males de los que no ha estado exento ningún cuerpo de inteligencia a lo largo de la historia humana, debido, según pienso, en gran medida, a que la mayor parte de su desempeño se realiza en la sombra y contra otros que también por lo general trabajan al amparo del “secreto de estado”, lo cual cuando no incita obliga, indiscutiblemente, a la comisión de desatinos y de actos no del todo limpios o legales, a los ojos de quienes quisiéramos ver la sociedad discurriendo como una reunión en casa de familia?
La CIA es más que todo, uno de los principales responsables de que nos podamos subir hoy a un avión en cualquier aeropuerto del planeta, con mucho menos miedo del que pudo existir en el pasado, a que vaya a venir un terrorista y nos lo eche abajo, porque es además un miembro inalienable de esa gran comunidad internacional de inteligencia que protege al mundo occidental en su conjunto, y no solamente a los Estados Unidos, de la barbarie oculta bajo el disfraz de ideas religiosas, que desde el Medio Oriente se quiere abalanzar sobre nosotros, con el fin de imponernos el Islam, intentando obtener, para lograrlo, incluso el arma atómica. Ya con sólo esto, los dignos y aguerridos oficiales que la integran merecen el respeto de la gente que sí sabe apreciar en lo que vale su propia libertad.
Pero hay más y es que fueron los colaboradores de la CIA, en una gran medida, los gestores de que el imperialismo comunista soviético se viniera abajo acabando con su larga historia de más de siete décadas de crimen y miseria que condujo a millones de personas a la enajenación y a la muerte en todos los países del antes poderoso y hoy felizmente extinto, “campo socialista”. ¿Por qué creen que les molesta tanto a los neocomunistas de estos tiempos, una agencia norteamericana que no solamente ha hecho mucho más bien que mal, sino a la que a lo largo de su historia y a pesar de todos sus errores, nadie ha podido atribuirle nunca crímenes horrendos contra su propio pueblo como los que en su tiempo cometió la KGB soviética y comete aún hoy el DSE cubano?, pues porque los mantiene vigilados y cada cierto tiempo les enseña el puño para que se mantengan en la raya y sepan que si se atreven a lanzar la zarpa, un animal más grande irá a por ellos.
Mientras por otro lado, ¿qué podemos decir de la moral que para lanzarles la primera piedra, pueden tener aquellos que la acusan? ¿Cuántas de las acciones encubiertas, muchas de ellas sangrientas como el atentado contra el ex dictador Somoza o contra el jefe de estado en ejercicio Augusto Pinochet, por citar sólo dos de las decenas de que existe el rumor, que en sus tiempos ordenaron o pagaron los Castro, no llegarán jamás a conocerse porque su previsora maldad se ha encargado no solamente de borrar huellas y destruir archivos, sino hasta de eliminar a quienes fueron su brazo ejecutor para cerciorarse de que la verdad no se supiera nunca? Eso no lo puede hacer la CIA, un organismo cuasi militar que no sólo trabaja bajo la supervisión de los civiles a través del congreso, sino que está obligado por las leyes, a cada cierto tiempo desclasificar sus documentos.
Ahora sí, si quieren que me acusen, a mí en el plano personal la CIA no me ha pagado nunca ni un centavo, ni creo que me lo pague en el futuro, no porque me vaya a sentir avergonzado de colaborar con su trabajo, sino porque mis modestas aptitudes para la alta complejidad de sus labores no les llegará a servir de mucho, pero desde aquí le dejo dicho que nada tengo moralmente en contra de participar en un plan de ella para ajusticiar a Fidel Castro, un tirano que ha oprimido a mi pueblo por más de medio siglo mandando a fusilar o a asesinar a todo el que se la ha antojado necesario, y que por otra parte no ha cesado nunca de patrocinar guerrillas izquierdistas responsables de decenas de crímenes, ni de encubrir el tráfico de drogas, ni de ocultar y proteger en Cuba no tan sólo a miembros de grupos terroristas de Latinoamérica y Europa, sino además de los Estados Unidos, país al cual acusa de agredirle.
Me atengo a aquellos versos de José Martí: ¿Del tirano?, del tirano/ di todo, di más y clava/con furia de mano esclava/sobre su oprobio al tirano.

Reynaldo Hernández Soto
http://reynaldosotohernandez.blogspot.com/2010/04/en-defensa-de-la-cia-nunca-he-creido.html

jueves 4 de febrero de 2010

HIERRO


Ganado tengo el pan: hágase el verso,—
Y en su comercio dulce se ejercite
La mano, que cual prófugo perdido
Entre oscuras malezas, o quien lleva
A rastra enorme peso, andaba ha poco
Sumas hilando y revolviendo cifras.
Bardo ¿consejo quieres? pues descuelga
De la pálida espalda ensangrentada
El arpa dívea, acalla los sollozos
Que a tu garganta como mar en furia
Se agolparán, y en la madera rica
Taja plumillas de escritorio, y echa
Las cuerdas rotas al movible viento.
¡Oh alma! ¡oh alma buena! mal oficio
¡Tienes!: póstrate, calla, cede, lame
Manos de potentado, ensalza, excusa
Defectos, tenlos —que es mejor manera
De excusarlos, y mansa y temerosa
Vicios celebra, encumbra vanidades:
Verás entonces, alma, cuál se trueca
En plato de oro rico tu desnudo
¡Plato de pobre!
Pero guarda ¡oh alma!
¡Que usan los hombres hoy oro empañado!
Ni de eso cures, que fabrican de oro
Sus joyas el bribón y el barbilindo:
¡Las armas no, —las armas son de hierro!

Mi mal es rudo: la ciudad lo encona:
Lo alivia el campo inmenso: ¡otro más vasto
Lo aliviará mejor! —Y las oscuras
Tardes me atraen, cual si mi patria fuera
La dilatada sombra. ¡Oh verso amigo:
Muero de soledad, de amor me muero!

No de vulgar amor: estos amores
Envenenan y ofuscan: no es hermosa
La fruta en la mujer, sino la estrella.
La tierra ha de ser luz, y todo vivo
Debe en torno de sí dar lumbre de astro.
¡Oh, estas damas de muestra! ¡oh, estas copas
De carne! ¡Oh, estas siervas, ante el dueño
Que las enjoya o estremece echadas!

¡Te digo, oh verso, que los dientes duelen
De comer de esta carne!
Es de inefable
Amor del que yo muero, —del muy dulce
Menester de llevar, como se lleva
Un niño tierno en las cuidosas manos,
Cuanto de bello y triste ven mis ojos.

Del sueño, que las fuerzas no repara
sino de los dichosos, y a los tristes
El duro humor y la fatiga aumenta,
Salto, al Sol, como un ebrio. Con las manos
Mi frente oprimo, y de los turbios ojos
Brota raudal de lágrimas. ¡Y miro
El Sol tan bello y mi desierta alcoba,
Y mi virtud inútil, y las fuerzas
Que cual tropel famélico de hirsutas
Fieras saltan de mí buscando empleo;
—Y el aire hueco palpo, y en el muro
Frío y desnudo el cuerpo vacilante
Apoyo, y en el cráneo estremecido
¡En agonía flota el pensamiento,
Cual leño de bajel despedazado
Que el mar en furia a playa ardiente arroja!

¡Sólo las flores del paterno prado
Tienen olor! ¡Sólo las seibas patrias
Del sol amparan! Como en vaga nube
Por suelo extraño se anda: las miradas
Injurias nos parecen, y el sol mismo,
¡Más que en grato calor, enciende en ira!
¡No de voces queridas puebla el eco
Los aires de otras tierras: y no vuelan
Del arbolar espeso entre las ramas
Los pálidos espíritus amados!
De carne viva y profanadas frutas
Viven los hombres, —¡ay! mas el proscripto
De sus entrañas propias se alimenta!
¡Tiranos: desterrad a los que alcanzan
El honor de vuestro odio: —ya son muertos!
Valiera más ¡oh bárbaros! que al punto
De arrebatarlos al hogar, hundiera
En lo más hondo de su pecho honrado
Vuestro esbirro más cruel su hoja más dura!

Grato es morir, horrible, vivir muerto.
¡Mas no! ¡mas no! La dicha es una prenda
De compasión de la fortuna al triste
Que no sabe domarla: a sus mejores
Hijos desgracias da Naturaleza:
Fecunda el hierro al llano, el golpe al hierro!

N.York. 4 de agosto

ilustracion: autorretrato de José Martí (el original solo mide dos sentimetros de alto)

martes 29 de septiembre de 2009

OTRO EXTRAÑO DELITO CUELGA EN EL MUSEO PENAL CUBANO

Aldo, uno de los cantantes del dúo Los Aldeanos, ha sido arrestado en La Habana por el delito de tenencia ilegal de una computadora. La computadora también fue sacada de la casa del cantante. Silvio Rodríguez intercedió y el joven fue liberado de la estación de Zapata y C. También le fue devuelta la computadora.

He aquí un poco de la música que hacen Los Aldeanos:






COREA DEL NORTE: UN DIA EN LA VIDA


Watch Corea del Nord. Un dia en la vida in News  

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COREA DEL NORTE: ACCESO AL TERROR


Watch Corea del Norte - Acceso al Terror in Activism & Non-Profit  

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